BLW, alimentación complementaria libre de papillas, guiada por el bebé o a demanda, se resume en una gran imagen: un bebé feliz, agarrando la comida por sí mismo, con sus manos, sin cucharas. Un bebé que disfruta de la comida.
¿Por qué lo elegí?
Con las papillas aprenden a tragar primero antes que a masticar y de ahí surgen muchos problemas posteriores: se ha comprobado que los niños no quieren comer porque no saben masticar y no saben masticar porque se les ha enseñado a comer papillas, purés y jugos. Los niños que aprenden a masticar primero, tienen más cuidado y no se tragan cosas pequeñas: se las meten a la boca, juegan con ellas pero al ver que no las pueden masticar, las botan. No necesitan dientes para masticar, para eso usan sus encías. Sigue leyendo «¿Por qué sin papillas?»
Cuando era niña, la hora de comer podía ser una pesadilla. Me dolía masticar, no me gustaban las espinas del pescado, el pollo me olía fatal, a las verduras no les encontraba la gracia pero amaba los cebiches, los choclos, el puré de papas, la carne apanada, los cangrejos, el maduro y todas las frutas menos el melón y la toronja. Pasada la niñez, las verduras comenzaron a gustarme cada vez más. Con los años me convertí en vegetariana. Volví a comer carnes (de res, pollo y pescado) durante el embarazo. Puedo decir sin dudas que disfruto de la comida sana y nutritiva, que me encanta cocinar porque me resulta creativo, relajado… un acto de amor.