BLW, Montessori

Segundo mes de BLW

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Comenzamos el segundo mes de alimentación complementaria con la introducción de mango. Al principio se le resbaló de las manos porque estaba muy maduro. Los siguientes dos días opté por mangos dulces y maduros pero no tan suaves para que los pudiera agarrar mejor: funcionó.  Sigue leyendo “Segundo mes de BLW”

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BLW, Filosofía Montessori, Lactancia, Maternidad, Montessori

Su primera comida

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Hace dos años exactamente, G. comió por primera vez. Aún recuerdo lo emocionada que estaba. Su alimentación fue libre de papillas: seguimos el método Baby Led Weaning (BLW) y recibimos la asesoría de Paola, una amiga nutricionista que nos dio un taller al respecto. El BLW no está reñido en lo absoluto con el método Montessori y después de dos años solo puedo estar agradecida con esta elección: mi hijo disfrutó y disfruta de la comida, prueba de todo, tiene una alimentación sana y balanceada, y se maneja con mucha autonomía en la mesa: usa vaso de vidrio desde el inicio de la alimentación complementaria, utiliza bastante bien los cubiertos (aún está aprendiendo a usar el cuchillo), se sirve sus alimentos y no hemos tenido nunca un mal rato por el tema comida. Esto último lo consideraba fundamental porque no quería que viviese lo que yo en la infancia: la obligación de comer y la imposibilidad de disfrutar de los alimentos. Después de dos años siento que la misión ha sido cumplida. Del primer año de su alimentación guardé un diario y, por pedido de algunas amigas, voy a hacer entradas que resuman mes a mes lo que fue nuestro primer año de alimentos. Sigue leyendo “Su primera comida”

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BLW. Aprendiendo a comer solo

avocado-1476493_1920Cuando era niña, la hora de comer podía ser una pesadilla. Me dolía masticar, no me gustaban las espinas del pescado, el pollo me olía fatal, a las verduras no les encontraba la gracia pero amaba los cebiches, los choclos, el puré de papas, la carne apanada, los cangrejos, el maduro y todas las frutas menos el melón y la toronja. Pasada la niñez, las verduras comenzaron a gustarme cada vez más. Con los años me convertí en vegetariana. Volví a comer carnes (de res, pollo y pescado) durante el embarazo. Puedo decir sin dudas que disfruto de la comida sana y nutritiva, que me encanta cocinar porque me resulta creativo, relajado… un acto de amor.

Para G., su papá y yo queríamos lo mismo: que la hora de comer sea un momento gozoso y no tortuoso. Creo que todos de nuestra niñez guardamos algún recuerdo de malos momentos en la mesa: la exigencia de comer lo que no nos gustaba, los llantos, las amenazas o las quejas recurrentes sobre lo poco o nada que comíamos. Para G. sabíamos lo que queríamos pero no teníamos idea cómo hacerlo. Sigue leyendo “BLW. Aprendiendo a comer solo”