Maternidad

Los niños sí tienen memoria

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Cada vez que escucho: “No te preocupes, los niños olvidan rápido” se me arruga el corazón. No, los niños no olvidan. Así sin adjetivos: ni rápido ni fácil ni lento. Simplemente no olvidan. Recuerdan todo. Algunas vivencias las guardan en su inconsciente y, luego, las pueden manifestar en miedo, llanto, silencio o rechazo. Si los niños olvidaran, los consultorios psicológicos estarían prácticamente vacíos. Si los niños no recordaran nos tocaría enseñarles todo de nuevo, cada día. ¿Qué nos hace creer que los niños olvidan fácil? Los niños están formando sus recursos lingüísticos y muchas veces no pueden decirnos lo que sienten, recuerdan o experimentan. Y como no hablan pensamos que olvidan. Pero en rigor tienen una memoria prodigiosa: están aprendiendo y recordándolo todo: nombres, texturas, sabores, experiencias, recuerdos, la gramática de la lengua en la que les hablamos, nociones matemáticas, físicas y químicas. Sigue leyendo “Los niños sí tienen memoria”

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Maternidad, Montessori

Y… ¿por qué?

Porqué

 

¿Por qué los aviones vuelan? Porque tienen alas y un motor muy potente que les permite levantarse, llegar al cielo y mantenerse en el aire. ¿Por qué los perros ladran? Porque es su forma de comunicarse. Nosotros hablamos, ellos ladran. ¿Por qué no puedo ver el sol? Porque hay muchas nubes y lo están tapando. ¿Por qué? Porque en esta época del año hace un poco más de frío y hay más nubes ¿Por qué? ¿Por qué hay nubes? Sí, ¿por qué hay nubes? Porque el agua que está en el suelo se evapora y el vapor (como el que sale del agua cuando la hervimos en la cocina) sube al cielo, se acumula y así se forman las nubes. ¡Ah!  Sigue leyendo “Y… ¿por qué?”

Maternidad

El hermano mayor

Cuando era niña, si me preguntaban que quería de regalo de Navidad o de cumpleaños, siempre contestaba lo mismo: ¡un hermanito! Así, además, se llamaba mi cuento favorito: era la historia de una niña que le pedía a las estrellas que le dieran la gracia de ser la hermana mayor. Al final, por supuesto, nace ese niño tan deseado. A mí me pasó lo mismo: después de mucho pedir y pedir ya solo tuve que esperar nueve meses para poder disfrutar de mi hermano anhelado. Y tres años después, la vida me regaló una hermana. Sigue leyendo “El hermano mayor”

Maternidad

Uno más uno es tres

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Llevo varias semanas sin escribir, varias semanas cuestionándome si he vivido o tal vez bordeado la depresión posparto. No ahora, antes. O quizás también ahora. Conozco bien la depresión, sé cómo funciona, cómo la puedo camuflar para no verla de frente. El miedo al dolor es poderoso y me hace huir. Llevo semanas sin querer hablar conmigo de este tema porque se me abren heridas evidentes. Llegó el momento.  Sigue leyendo “Uno más uno es tres”

Maternidad, Montessori

Los primeros libros

El universo de la literatura infantil es enorme. Mucho antes de ser madre, mucho antes -incluso- de pensar en serlo, fui armando una colección de libros álbum. Mi intención era que un día si llegaba un hijo o hija a mi vida, pudiera contar con esa biblioteca. La verdad es que cuando nació mi hijo, esos libros, esas historias, no eran adecuadas para su edad: en lo físico, sus delgadas y grandes páginas se enredaban en sus dedos; en lo narrativo, eran historias largas con vocabulario complejo que él no comprendía más allá de su musicalidad. Además, no tenía mucho interés en la historia, su atención se concentraba en las imágenes. Así que me di a a la tarea de buscar libros para bebés.  Sigue leyendo “Los primeros libros”

Maternidad

Y los nominados son…

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Los fines de semana evito revisar mis redes pero, anoche, un anuncio de WordPress me llevó a mi blog y me encontré con la notificación de Osmarys, de PsicoInfantoJuvenilBlog. Ella y el blog Confesiones de un superdotado me habían nominado o, mejor dicho, habían nominado a Palabra de Mamá al Blogger Recognition AwardSigue leyendo “Y los nominados son…”

Maternidad, Montessori

Tres años

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Primera escena

“Me picó un mosquito. Ponme crema, por favor”. Miro la mancha roja del picado en su mano. No digo nada. Me doy vuelta y me dirijo a buscar la crema. “¡No! Contigo”. “Vamos”, le digo mientras extiendo mi mano. “¡No! Upa”. “¿Tienes sueño?” “¡No, tengo hambre!” Tomo la crema y… “¡No! Yo, yo.” Le entrego el tubo de crema. Sonríe. Lo abre y me lo devuelve abierto para que le ponga la crema. Intento sentarme en la cama para ponérsela y me detiene en seco: “¡No! En el sofá.” Vamos al sofá. Me siento, intento ponerle la crema. “¡No! Yo me pongo.” “Me diste la crema para que te la ponga”, le recuerdo a modo de disculpa. Al final un poco se pone él y un poco se la pongo yo.  Sigue leyendo “Tres años”

Lactancia, Maternidad

Destete natural

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Siempre tuve claro que amamantaría. Siempre tuve claro que amamantaría a demanda. Siempre tuve claro que amamantaría hasta que se produjera un destete natural. La decisión se ha mantenido por (en pocos días) tres años. En este tiempo hemos experimentado crisis no solo de crecimiento, sino aquellas que me hacían preguntarme: ¿Hasta cuándo? ¿Me veo amamantando hasta los 7 años? ¿Cómo se produce un destete natural? Pero también fueron tiempos de tranquilidad y comodidad. Cuando la lactancia se consolidó, cuando ya nada dolía, la leche salía a borbotones y mi cría podía gestionar por sí mismo las tomas nocturnas (¡maravilloso colecho!), la lactancia se volvió un placer. Así lo viví. Si estaba cansada y mi hijo me pedía teta, era un buen momento para recostarme con él, abrazarlo, contarle cuentos o echarme una siesta. Y mientras se alimentaba, yo me llenaba de oxitocina, se me iba el cansancio y tenía más alegría.  Sigue leyendo “Destete natural”

Maternidad, Montessori

Maternar y amar

 

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Llevo demasiadas semanas con una idea atravesada que me causa malestar. La idea no es mía, es algo que oigo con demasiada frecuencia y ha comenzado a hacerme ruido. Como me molesta, intento mirarla de frente, la roo, le doy la vuelta. Me enoja. Así que, aquí estoy, haciendo el ejercicio de diseccionarla para ver si logro explicar el porqué de mi enorme malestar.  Sigue leyendo “Maternar y amar”

Maternidad

Horas libres

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Cuando mi padre tenía 40 años, yo era una quinceañera. De esa época recuerdo que, cada vez que le pedía algo, sacaba unas hojas pequeñitas que guardaba en el bolsillo de su camisa, tomaba una pluma y escribía: Andrea, pan de dulce. Andrea, caja de crayolas. Andrea, libro de historia. Me llamaba tanto la atención que sea lo que yo le pidiera no pudiera memorizarlo, que recurriera siempre a la escritura. Sonreía mientras lo veía tomar sus apuntes. Me alegraba tanto porque si estaba en alguno de sus papelitos, mis deseos estaban a salvo, no había olvido posible. El pan, los lápices o los libros llegaban tal como los quería. Incluso con los detalles que a veces mencionaba solo para ver cómo los anotaba. Andrea, pan de dulce (Colón). Y entonces me traía las trenzas llenas de frutas confitadas de mi pastelería preferida.  Sigue leyendo “Horas libres”