Maternidad

Los niños sí tienen memoria

piano-1655558_1920

Cada vez que escucho: “No te preocupes, los niños olvidan rápido” se me arruga el corazón. No, los niños no olvidan. Así sin adjetivos: ni rápido ni fácil ni lento. Simplemente no olvidan. Recuerdan todo. Algunas vivencias las guardan en su inconsciente y, luego, las pueden manifestar en miedo, llanto, silencio o rechazo. Si los niños olvidaran, los consultorios psicológicos estarían prácticamente vacíos. Si los niños no recordaran nos tocaría enseñarles todo de nuevo, cada día. ¿Qué nos hace creer que los niños olvidan fácil? Los niños están formando sus recursos lingüísticos y muchas veces no pueden decirnos lo que sienten, recuerdan o experimentan. Y como no hablan pensamos que olvidan. Pero en rigor tienen una memoria prodigiosa: están aprendiendo y recordándolo todo: nombres, texturas, sabores, experiencias, recuerdos, la gramática de la lengua en la que les hablamos, nociones matemáticas, físicas y químicas. Sigue leyendo “Los niños sí tienen memoria”

Anuncios
Maternidad

Una nalgada a tiempo

woman-1006100_1920

No, no voy a escribir a favor de los golpes. Voy a reflexionar sobre lo que esconde esa frase y del daño que hace. Parto por afirmar que enseñar o poner límites con golpes no es educar, es obligar al otro a actuar como uno quiere en base al miedo. Simplemente imagínense a un niño pequeño, la fragilidad de su cuerpo. Miren a ese niño recibiendo la potencia y la furia de un adulto que descarga sobre él hasta cuatro o más veces el peso de su cuerpo. ¿Les parece –por poner lo menos- una relación equilibrada de fuerzas? ¿Qué pasaría si ese niño no fuese un niño sino un adulto igual o más corpulento? Probablemente, el miedo a recibir el golpe de regreso nos detendría.  Sigue leyendo “Una nalgada a tiempo”

Maternidad

Un momento a solas

child-and-mom-2356369_1920

 

Cuando mi hijo era un bebé pequeño hubo muchas veces en que pude bañarme recién a la medianoche o a la madrugada. Muchos días en que cambiarme de ropa o comer caliente eran un privilegio. Poco a poco la situación mejoró: mi hijo comenzó a tener un sueño más regular y a ganar cada día más independencia. Además, hemos tenido la suerte de que un duendecito guardián llega todas las mañanas a ordenarnos la casa y, de alguna forma, la vida: nos prepara comida, está pendiente de lo que falta, le encargo pagar algunas facturas o hacer ciertas compras. Sigue leyendo “Un momento a solas”

Maternidad

No te quejes, no compares, no compitas

heart-2945367_1920

Tres son los grandes ladrones de energía de las mujeres: quejarse, competir y compararse. Las tres C, por sus iniciales en inglés (complain, compite, compare). Esa es una de las enseñanzas de Kundalini Yoga que más atesoro. Cuando me siento cansada o enojada me doy cuenta de que estoy quejándome, cuando algo me entristece seguro que estoy comparando o comparándome, cuando siento algo de ansiedad casi siempre es porque estoy compitiendo. Las comparaciones no siempre son con otras personas, también se dan hacia situaciones: creemos que estuvimos mejor antes de tal o cual evento, o que estuviésemos mejor si tal o cual cosa pasara; competimos también por tener más de lo que ya tenemos sin recordar lo agotador que resulta mirar hacia un futuro irreal. En general, esas comparaciones, quejas y competencias pasan solo en nuestra cabeza porque cuando estamos enfocadasni competimos, ni nos quejamos, ni comparamos, nos concentramos en el presente y en nosotras mismas. Sigue leyendo “No te quejes, no compares, no compitas”

Maternidad, Montessori

Las malas madres

baby-2980940_1920

“¿Qué edad tiene? ¿Ya gatea?” “¿Ya camina?” “¿Hasta cuándo le vas a dar el pecho? Ya está grande.” “¡Aún usa pañal! A los dos años ya debería ir solo al baño.” “Habla pero no se le entiende. Tú le traduces todo.” “A los niños se los deja en su cuarto, en su cama, se les dice hasta mañana, se apaga la luz y se cierra la puerta. Tienen que dormir solos cuanto antes.” Esas son las afirmaciones tipo reproche que cualquier madre puede escuchar. Y, entonces, hasta la más segura, ante la avalancha, duda. Para vencer la duda comienza a dar explicaciones como si se justificara. ¿Por qué debemos explicar nuestras decisiones de crianza? Sigue leyendo “Las malas madres”

Maternidad

Un niño

Diseño sin título

A las 14 semanas de embarazo, por la ecografía de rutina, supe que serías un niño. Lloré y lloré. No paré de llorar durante horas. Poco a poco fui poniendo en orden mis emociones. ¡Un niño! ¡En mi vientre crecías tú y eras un niño! Sonreí y enfrenté los temores.

Me sentí intimidada por el reto de criar un niño en un contexto tan sexista y violento. En cada esquina se vende lo que sea casi siempre acompañado de la imagen de una mujer. El mensaje no deja dudas: el cuerpo femenino es un objeto que se puede comprar como si fuese una hamburguesa. El deseo masculino se equipara al hambre que debe ser saciada.  Sigue leyendo “Un niño”

Maternidad

Hay que prevenir el abuso sexual infantil

glass-984457_1920

El horror no necesita adjetivos. Es tan grande su sustancia que basta nombrarlo para evidenciar lo que nos resulta atroz. Ese horror ha aparecido mucho más de lo que hubiésemos querido en los titulares de los periódicos durante este año: son muchos, cientos, miles de niños abusados sexualmente en sus escuelas o casas. No necesitamos detalles, el enunciado es más que suficiente para demostrar el espanto.  Sigue leyendo “Hay que prevenir el abuso sexual infantil”

Maternidad

Respira

milky-way-2695569_1920

Tú, yo. Entra, sale. Inhala, exhala. Finito, infinito. Lleno mis pulmones de aire, sostengo y lo devuelvo. Tú, aire, entras. De mí, aire, sales. Si respiramos estamos vivos. Estamos vivos porque respiramos. Cerrar los ojos y respirar con consciencia me regresa a esa verdad fundamental: estoy viva.

En general, respirar más que un acto consciente es un acto mecánico. No nos detenemos a observar cómo respiramos. Solo cuando la respiración cambia, reparamos en ella: cuando la nariz tapada nos dificulta la entrada o salida de aire, cuando el gemido de un suspiro nos vacía el pecho, cuando el llanto nos obliga a tomar y soltar aire por la boca o cuando el ejercicio nos acelera el pulso y la respiración. Sigue leyendo “Respira”

Maternidad

El regreso de mi luna

blooming-roses-2686637_1920

Después del parto, las mujeres sangramos durante varios días. Algunas de nosotras, semanas. Son días sin sueño, con el vientre hinchado por la retención de líquidos y el útero volviendo a su tamaño normal. Son días de cansancio y malestar: duele el cuerpo por el esfuerzo del parto o por la herida de la cesárea. Y se suman, el sangrado potente, la leche que se riega, los pezones que duelen, las emociones que florecen y que una no alcanza a ponerlas en orden con rapidez o acierto. Pero todo pasa: los líquidos fluyen, la lactancia se consolida, la oxitocina elimina el cansancio y el sangrado desaparece por meses.

Sigue leyendo “El regreso de mi luna”

Maternidad, Montessori

El berrinche de mamá

letter-2473799_1920

G. tiene una canasta llena de pelotas de diversos colores y texturas. Son, más o menos, cincuenta pelotas. Esa canasta, un buen día, se convirtió en asunto de conflicto. Todas las noches, antes de ir a dormir, él las regaba por el suelo, yo lo animaba a recogerlas, él se negaba a hacerlo. Lo dejaba pasar mientras arreglábamos alguna otra cosa y cuando decía: “ahora, a recoger las pelotas”, se paraba en una esquina, me veía y no se movía. Se volvió un reto: opté por esperarlo, nada; le pedí que me las pasara pero me veía con indiferencia; le expliqué que mientras las pelotas estuviesen en el piso no podíamos pasar a otra actividad, que debíamos cerrar una para seguir con otra, nada. No había manera de que las recogiese y yo no entendía qué pasaba. Él siempre había sido muy ordenado y no había –hasta entonces- necesitado pedirle siquiera que recogiera algo porque lo hacía por su propia voluntad. Su negativa era solo con las pelotas porque si se le había olvidado alguna otra cosa fuera de su sitio, bastaba con hacérselo notar para que lo pusiera en su lugar. Pero ¿y las pelotas? Sigue leyendo “El berrinche de mamá”