Maternidad

Un niño

Diseño sin título

A las 14 semanas de embarazo, por la ecografía de rutina, supe que serías un niño. Lloré y lloré. No paré de llorar durante horas. Poco a poco fui poniendo en orden mis emociones. ¡Un niño! ¡En mi vientre crecías tú y eras un niño! Sonreí y enfrenté los temores.

Me sentí intimidada por el reto de criar un niño en un contexto tan sexista y violento. En cada esquina se vende lo que sea casi siempre acompañado de la imagen de una mujer. El mensaje no deja dudas: el cuerpo femenino es un objeto que se puede comprar como si fuese una hamburguesa. El deseo masculino se equipara al hambre que debe ser saciada. 

El discurso social, el que se oye con mucha liviandad, pide que los niños sean criados con más dureza que las niñas. Como si las demostraciones de afecto, la paciencia, la comprensión y las palabras gentiles los fuesen a debilitar. Y eso, mostrar los sentimientos, para el universo masculino estereotipado es malo.

Muchas personas a mi alrededor comenzaron a hablarme de lo duro que es ser niño: en el entorno prima la lógica de la agresión y deben demostrar fortaleza física desde el principio. Si un niño llora en la escuela, se vuelve la burla fácil de sus compañeros, me aseguraron. Las lágrimas, entonces, deben reprimirse y eso –de entrada- vuelve hostil cualquier ambiente.

El espíritu de cuerpo por el cual los hombres, en general, ocultan sus mentiras y abusos me preocupó desde el principio. Quizás te encontrarás –quiera yo o no- con otros que perpetúen ese comportamiento. Aquellos que, aunque mantienen como información privada su abuso de poder (lo cual es una muestra suficiente de que saben lo que hacen), en confianza, con sus pares, suelen celebrarlo como una gran hazaña y sin ninguna capacidad de autocrítica. Se ríen de su falta de compromiso, admiran a Hugh Hefner y a otros coleccionistas de mujeres, se protegen cuando violan, matan o engañan. Aunque aparentemente les divierte el machismo, en el fondo muchos lo sufren en silencio.

Esa parte de la realidad es la que me hizo llorar. Pero hubo otra, más grande, importante y luminosa, con la cual recuperé el aliento: el mundo está lleno de belleza y podemos optar por ella. Solo depende de nosotros. Entonces, te hice una promesa que renuevo cada día. Por mi parte, te envolveré en un ambiente de respeto, cuidado y amor. Te pondré límites y no permitiré que lastimes a ningún ser vivo porque, simplemente, la vida se respeta.

Te recordaré que nacemos con un propósito, que estamos aquí para aprender; que la felicidad es nuestro derecho desde la primera respiración; que tu valía no se sostiene en sentirte superior a alguien; que la vida es servicio, con compasión y humildad, y así se engrandece el alma; que nunca dejes de confiar en ese ser profundo y sabio que habita en ti, como en cada uno de nosotros; que escuches tu voz interna más elevada para distinguir entre lo que te hace bien y aquello que solo te haría traicionarte.

Sé que te acompañaré a descubrir las maravillas que nos rodean pero sin vendarte los ojos ante lo real y lo injusto, ni vendármelos yo cuando te vea cometer algún desatino. Te alentaré a defender los derechos de todos, a no ser cómplice de ninguna atrocidad, a pararte junto a quienes luchan por la dignidad, la justicia y la paz. Pediré siempre que te guie el amor propio para que seas leal a ti mismo, a tus principios, pero no a un dogma.

Mi mayor deseo es que seas independiente y seguro, que tu mirada mantenga el brillo que ahora irradia, que no se agoten tu curiosidad, tu voluntad, ni tu alegría. Mi compromiso más firme es no crearte ataduras. Quiero que sepas que, desde que naciste, eres y has sido tú quien descubre el mundo. Has recibido mi ayuda porque te he seguido y te seguiré mientras seas pequeño. Llegará el momento en que no necesitarás de mí: encontrarás por tu cuenta, en diversos lugares y situaciones, lecciones y maestros. Así, constatarás que tu libertad radica en el poder de tu decisión, en saberte constructor de tu propio camino.

Solo recuerda, hijo, que estaré para ti siempre. Cuando quieras o necesites, estaré para sostenerte, oírte o abrazarte, para entregarte todo el amor que te profeso.

#vivasnosqueremos

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