Filosofía Montessori, Montessori

El niño perfecto

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Hablar de los hijos muchas veces (si no siempre) es un tema delicado. Aunque no queramos, terminamos comparando si come más o menos que el otro, si está atrasado o adelantado en su motricidad o en el inicio del habla, si es lo suficientemente alto o hábil, etc., etc. Hay una presión muy fuerte sobre los padres pero también sobre los niños. Sigue leyendo “El niño perfecto”

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Montessori

Mi hijo escupe

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Un buen día, pasado los dos años de edad, G. comenzó una especie de juego que no me gustó nada. Cuando estábamos comiendo, tomaba jugo o agua y devolvía el líquido de su boca al vaso. Le producía mucha risa hacerlo. Mi primera reacción fue abrir los ojos como platos y decirle que el agua se tomaba, que podía atrancarse y ya no recuerdo que más. Mi intención fue parar ese comportamiento nada agradable. Pero frené mi ímpetu. Sé que siempre hay algo detrás. Entonces, me detuve a observar.  Sigue leyendo “Mi hijo escupe”

Maternidad

Una nalgada a tiempo

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No, no voy a escribir a favor de los golpes. Voy a reflexionar sobre lo que esconde esa frase y del daño que hace. Parto por afirmar que enseñar o poner límites con golpes no es educar, es obligar al otro a actuar como uno quiere en base al miedo. Simplemente imagínense a un niño pequeño, la fragilidad de su cuerpo. Miren a ese niño recibiendo la potencia y la furia de un adulto que descarga sobre él hasta cuatro o más veces el peso de su cuerpo. ¿Les parece –por poner lo menos- una relación equilibrada de fuerzas? ¿Qué pasaría si ese niño no fuese un niño sino un adulto igual o más corpulento? Probablemente, el miedo a recibir el golpe de regreso nos detendría.  Sigue leyendo “Una nalgada a tiempo”

Maternidad

Un momento a solas

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Cuando mi hijo era un bebé pequeño hubo muchas veces en que pude bañarme recién a la medianoche o a la madrugada. Muchos días en que cambiarme de ropa o comer caliente eran un privilegio. Poco a poco la situación mejoró: mi hijo comenzó a tener un sueño más regular y a ganar cada día más independencia. Además, hemos tenido la suerte de que un duendecito guardián llega todas las mañanas a ordenarnos la casa y, de alguna forma, la vida: nos prepara comida, está pendiente de lo que falta, le encargo pagar algunas facturas o hacer ciertas compras. Sigue leyendo “Un momento a solas”

Montessori

Enojarse nunca es la solución

– Te espero abajo, no te olvides de traer tus medias.

– Ya, mami.

Tres minutos después al ver que G. no bajaba, subí a buscarlo. Nuestro plan era salir a pasear por los alrededores de la casa, como todas las tardes. Un momento que, además, nuestra perra espera con ilusión. Entré a la habitación y me encontré con el foami desarmado. Tenía dos opciones: enojarme o no enojarme; reprender o encontrar una alternativa creativa.

Sigue leyendo “Enojarse nunca es la solución”

BLW, Montessori

Segundo mes de BLW

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Comenzamos el segundo mes de alimentación complementaria con la introducción de mango. Al principio se le resbaló de las manos porque estaba muy maduro. Los siguientes dos días opté por mangos dulces y maduros pero no tan suaves para que los pudiera agarrar mejor: funcionó.  Sigue leyendo “Segundo mes de BLW”

BLW, Filosofía Montessori, Lactancia, Maternidad, Montessori

Su primera comida

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Hace dos años exactamente, G. comió por primera vez. Aún recuerdo lo emocionada que estaba. Su alimentación fue libre de papillas: seguimos el método Baby Led Weaning (BLW) y recibimos la asesoría de Paola, una amiga nutricionista que nos dio un taller al respecto. El BLW no está reñido en lo absoluto con el método Montessori y después de dos años solo puedo estar agradecida con esta elección: mi hijo disfrutó y disfruta de la comida, prueba de todo, tiene una alimentación sana y balanceada, y se maneja con mucha autonomía en la mesa: usa vaso de vidrio desde el inicio de la alimentación complementaria, utiliza bastante bien los cubiertos (aún está aprendiendo a usar el cuchillo), se sirve sus alimentos y no hemos tenido nunca un mal rato por el tema comida. Esto último lo consideraba fundamental porque no quería que viviese lo que yo en la infancia: la obligación de comer y la imposibilidad de disfrutar de los alimentos. Después de dos años siento que la misión ha sido cumplida. Del primer año de su alimentación guardé un diario y, por pedido de algunas amigas, voy a hacer entradas que resuman mes a mes lo que fue nuestro primer año de alimentos. Sigue leyendo “Su primera comida”

Maternidad

No te quejes, no compares, no compitas

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Tres son los grandes ladrones de energía de las mujeres: quejarse, competir y compararse. Las tres C, por sus iniciales en inglés (complain, compite, compare). Esa es una de las enseñanzas de Kundalini Yoga que más atesoro. Cuando me siento cansada o enojada me doy cuenta de que estoy quejándome, cuando algo me entristece seguro que estoy comparando o comparándome, cuando siento algo de ansiedad casi siempre es porque estoy compitiendo. Las comparaciones no siempre son con otras personas, también se dan hacia situaciones: creemos que estuvimos mejor antes de tal o cual evento, o que estuviésemos mejor si tal o cual cosa pasara; competimos también por tener más de lo que ya tenemos sin recordar lo agotador que resulta mirar hacia un futuro irreal. En general, esas comparaciones, quejas y competencias pasan solo en nuestra cabeza porque cuando estamos enfocadasni competimos, ni nos quejamos, ni comparamos, nos concentramos en el presente y en nosotras mismas. Sigue leyendo “No te quejes, no compares, no compitas”

Maternidad

Ser madre a veces duele

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Duele el parto. Y duele también la cesárea. Duelen los pezones sangrantes. Duelen las noches sin dormir. Duelen las dudas, los reproches, las comparaciones. Duele el cansancio, la falta de tiempo, el cambio de prioridades. Duele sentirse un poco perdida. Duelen las ganas de salir corriendo. Duele quedarse quieta. Duele perder la paciencia. Duele cuando se lastiman. Duele cuando les duele. Duele cuando los extrañas, cuando no los tienes, cuando los pierdes. Duele no entender nada. Duele salir a trabajar o decidir no hacerlo. Duele ver a todo el mundo seguir con sus metas. Duele mirarse al espejo con los kilos de más o los de menos. Duele quejarse, duele quedarse en silencio. Sigue leyendo “Ser madre a veces duele”

Maternidad, Montessori

Las malas madres

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“¿Qué edad tiene? ¿Ya gatea?” “¿Ya camina?” “¿Hasta cuándo le vas a dar el pecho? Ya está grande.” “¡Aún usa pañal! A los dos años ya debería ir solo al baño.” “Habla pero no se le entiende. Tú le traduces todo.” “A los niños se los deja en su cuarto, en su cama, se les dice hasta mañana, se apaga la luz y se cierra la puerta. Tienen que dormir solos cuanto antes.” Esas son las afirmaciones tipo reproche que cualquier madre puede escuchar. Y, entonces, hasta la más segura, ante la avalancha, duda. Para vencer la duda comienza a dar explicaciones como si se justificara. ¿Por qué debemos explicar nuestras decisiones de crianza? Sigue leyendo “Las malas madres”