Maternidad

La invitación

Mi hijo tiene un amigo favorito en su escuela. Me habla de él casi todos los días desde que inició el ciclo escolar. Hace un par de meses llegó emocionado y me dijo: “ la mamá de T. me invitó a su casa, a jugar”. Me alegré por él, pero también pensé en los tiempos y las distancias. Días después me llegó un papelito con una dirección, un nombre y un número de teléfono. Le escribí a la mamá de T. Le dije que su casa quedaba a poquísimas cuadras de la nuestra (cinco minutos a pie) y que podríamos organizar una tarde de juegos con los niños. No me contestó.

Mi hijo, en estos dos meses, me preguntó que cuándo iríamos a la casa de T. Le fui muy sincera: “Su mamá no me ha contestado el mensaje, tal vez está muy ocupada”. “Además -añadí como otra posible explicación- ustedes tienen clases hasta muy tarde, entre almorzar, hacer la tarea, arreglarse para el día siguiente queda muy poquito tiempo libre para que puedan visitarse y jugar. Quizás por eso no me ha dicho nada”. Hoy, mi hijo volvió a decirme: “la mamá de T. me dijo que fuera a su casa a jugar”. Y, bueno, le volví a escribir.

Otra vez se fueron los mismos mensajes: le dije quién era, le agradecí por la invitación, le conté que vivíamos muy cerca (lo cual facilita todo)… pasaron las horas y no hubo respuesta. De repente, me llegó mucho enojo. Ahí es cuando recuerdo a los astros: estamos en temporada de Aries, Marte el planeta de la guerra está domiciliado y cómodo en el carnero, y -por tanto- nos pone a todos bastante irascibles, y a algunos: coléricos. Yo, gracias a este tema, al de los mensajes no contestados me sitúo ya, en el segundo grupo.

¿Qué hace a un adulto invitar a un niño dos veces a su casa y luego ignorar los mensajes que le envía su mamá? ¿Será que se vio comprometida a hacerlo? Si fue así, ¿por qué no buscar alguna excusa amable que haga sentir bien a todos? ¿Qué sentido tiene invitarlo y luego dejarlo -de alguna manera- plantado sin explicación? ¿Acaso no le gusta la amistad que han creado su hijo y el mío? ¿O -quizás- me conoce de algún lado y no le caigo bien? Finalmente, ¿tiene como política no contestar mensajes de WhatsApp de números desconocidos? Yo no contesto llamadas de números desconocidos el 99 % de las veces. Todo puede ser. Hay tantas razones posibles. Sin embargo, puedo entender que no pueda, pero no que no conteste. Y más aún que le repita a mi hijo la invitación cuando lo ha visto en la escuela, para luego guardar silencio.

¿Y ahora? ¿Qué hago? ¿Insisto? Pensé muchas opciones, pero quizás la única y última que me queda es enviar yo también un papelito. Y si ella no me escribe, pues nada… simplemente fue una falsa invitación y enseñaré a mi hijo a lidiar con ello y a que entienda que no es él, que los adultos podemos ser -francamente- complejos. Y si todo es un “mal entendido”, este post podría, en unos días, tener un epílogo alegre.

Actualización:

Y, sí, lo menos grave fue lo más real: ahora que estamos llenos de mensajes no deseados, peligros de estafas y de contaminación de virus, simplemente la mamá de T. no contesta a los números que no tiene registrados. Mi hijo le dijo que le habíamos escrito, y ella me contactó al instante. Luego, lo más complicado fue cuadrar agendas, más cuando ambos niños se resfriaron. Pero lo logramos y pasaron una tarde de parque jugando a las luchas, lo más de felices. Y nosotras también.

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