Ingredientes
1 ¼ de agua tibia
1 ½ cucharadita de miel de abeja
1 ½ cucharadita de levadura seca
2 cucharadas de aceite de oliva
2 tazas de harina integral
2 tazas de harina semintegral (también puede ser harina todo uso)
1 ½ cucharaditas de sal
Preparación
En un bol grande, mezclar la miel de abeja con agua. Añadir la levadura seca. Dejar en reposo por cinco minutos. Colocar la harina, el aceite y la sal. Mezclar en el bol con la mano hasta que no se pegue en las manos. Amasar en una superficie limpia hasta que se la masa tenga una apariencia uniforme. Le damos la forma de una bolita y la colocamos en un bol untado de aceite, ponerle aceite también en la parte superior. Cubrir el bol con un trapo húmedo o papel plástico. Dejar que la masa repose por una hora o hasta que doble su tamaño. La sacamos del recipiente, la llevamos a la superficie plana (en la cual ponemos un poquito de harina) y doblamos la masa hasta darle la forma que queremos (rectángulo, por ejemplo). La ponemos en un molde previamente untado en aceite. Nuevamente tapamos el molde con papel plástico o un paño húmedo y dejamos que la masa leude por una hora. La masa va a doblar su tamaño. La metemos al horno precalentado a 190 grados centígrados. En el horno estará entre 50-55 minutos. Una vez cumplido el tiempo, sacamos el pan del horno y lo dejamos enfriar, al menos, treinta minutos.
¡Buen provecho!



BLW, alimentación complementaria libre de papillas, guiada por el bebé o a demanda, se resume en una gran imagen: un bebé feliz, agarrando la comida por sí mismo, con sus manos, sin cucharas. Un bebé que disfruta de la comida.
Cuando era niña, la hora de comer podía ser una pesadilla. Me dolía masticar, no me gustaban las espinas del pescado, el pollo me olía fatal, a las verduras no les encontraba la gracia pero amaba los cebiches, los choclos, el puré de papas, la carne apanada, los cangrejos, el maduro y todas las frutas menos el melón y la toronja. Pasada la niñez, las verduras comenzaron a gustarme cada vez más. Con los años me convertí en vegetariana. Volví a comer carnes (de res, pollo y pescado) durante el embarazo. Puedo decir sin dudas que disfruto de la comida sana y nutritiva, que me encanta cocinar porque me resulta creativo, relajado… un acto de amor.