Maternidad, Montessori

Maternar y amar

 

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Llevo demasiadas semanas con una idea atravesada que me causa malestar. La idea no es mía, es algo que oigo con demasiada frecuencia y ha comenzado a hacerme ruido. Como me molesta, intento mirarla de frente, la roo, le doy la vuelta. Me enoja. Así que, aquí estoy, haciendo el ejercicio de diseccionarla para ver si logro explicar el porqué de mi enorme malestar.  Sigue leyendo “Maternar y amar”

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Maternidad, Montessori

Un niño con pelo largo

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Mi hijo tiene el pelo largo. No se lo he cortado desde que nació. He aprendido (y también confirmado) algunas cuestiones al respecto en estos casi tres años. Lo primero que he observado es cómo funcionan las miradas de las personas. Más allá de los estereotipos, que hacen a muchos deducir que el pelo largo hace que un bebé sea niña y el pelo corto, que sea niño, no siempre funcionó así. Cuando G. casi no tenía pelo no faltó quien me preguntara si era niño o niña. En algún momento, comencé a devolver la curiosidad con una pregunta: “Niño, ¿por qué?”. Nadie supo responderme. Ante mi porqué se abría un silencio seguido de “no sé”, o movimientos de cabeza sin mayor significado. También hubo quienes se aventuraron a decirme: “Tiene una cara tan bonita que parece niña”. Esa respuesta siempre me hizo reír para mis adentros. ¿Acaso la mayoría piensa que los niños son más feos que las niñas?, pensaba. Sigue leyendo “Un niño con pelo largo”

Maternidad, Montessori

Una nueva etapa

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En quince días mi hijo irá a la escuela. No ha cumplido aún tres años pero ya tiene la edad reglamentaria para comenzar el proceso. Tengo sentimientos encontrados. Durante este tiempo no nos hemos separado y sé que lo voy a extrañar pero, al mismo tiempo, sé que necesito unas horas para dedicarme de lleno al trabajo y a mis actividades personales. Hasta ahora he podido trabajar desde casa pero eso ha supuesto un nivel de concentración muy precario si estamos mi hijo y yo solos porque, si estamos en actividades diferentes, no pasan más de cinco minutos para que él pida mi atención. Muchas cosas mías se evaporan y todo debo anotarlo porque la memoria me traiciona. Estoy focalizada en él: no se me olvida nada que tenga que ver con mi hijo. Entonces, siento el cansancio mental, la necesidad de encauzar mis pensamientos sin ser interrumpida, escuchar mis necesidades y demandas sin postergarlas por nada. Vamos a entrar en otra dinámica, es el inicio de muchas relaciones nuevas, voy a pasar mucho tiempo sin él y lo echaré de menos, de eso no tengo dudas.  Sigue leyendo “Una nueva etapa”

Filosofía Montessori, Montessori

El mundo tiene colores

La máxima del método Montessori es sigue al niño. Significa que hay que respetar sus tiempos, la manifestación de su interés por aprender algo. Esa máxima se me ha hecho evidente en muchísimos aspectos motrices pero también sensitivos y cognitivos. Uno de estos fue el aprendizaje de los colores. Sigue leyendo “El mundo tiene colores”

Filosofía Montessori, Montessori

¿A qué escuela va a ir?

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Es inevitable que al tener un hijo nos hagamos esa pregunta. Conforme crecen, tenemos que encontrar una respuesta y tomar una decisión. En muchos foros leo a madres consultando sobre las mejores escuelas o pidiendo opiniones sobre uno u otro colegio. Esas discusiones me han hecho preguntarme a mí ¿qué escuela quiero para mi hijo? La respuesta es fácil: me encantaría un colegio Montessori, donde se respete su ritmo de aprendizaje pero, al mismo tiempo, no se desperdicie nada de su potencial, que no es otra cosa que su deseo y necesidad de aprender.  Sigue leyendo “¿A qué escuela va a ir?”

Filosofía Montessori, Montessori

El niño perfecto

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Hablar de los hijos muchas veces (si no siempre) es un tema delicado. Aunque no queramos, terminamos comparando si come más o menos que el otro, si está atrasado o adelantado en su motricidad o en el inicio del habla, si es lo suficientemente alto o hábil, etc., etc. Hay una presión muy fuerte sobre los padres pero también sobre los niños. Sigue leyendo “El niño perfecto”

Montessori

Mi hijo escupe

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Un buen día, pasado los dos años de edad, G. comenzó una especie de juego que no me gustó nada. Cuando estábamos comiendo, tomaba jugo o agua y devolvía el líquido de su boca al vaso. Le producía mucha risa hacerlo. Mi primera reacción fue abrir los ojos como platos y decirle que el agua se tomaba, que podía atrancarse y ya no recuerdo que más. Mi intención fue parar ese comportamiento nada agradable. Pero frené mi ímpetu. Sé que siempre hay algo detrás. Entonces, me detuve a observar.  Sigue leyendo “Mi hijo escupe”

Montessori

Enojarse nunca es la solución

– Te espero abajo, no te olvides de traer tus medias.

– Ya, mami.

Tres minutos después al ver que G. no bajaba, subí a buscarlo. Nuestro plan era salir a pasear por los alrededores de la casa, como todas las tardes. Un momento que, además, nuestra perra espera con ilusión. Entré a la habitación y me encontré con el foami desarmado. Tenía dos opciones: enojarme o no enojarme; reprender o encontrar una alternativa creativa.

Sigue leyendo “Enojarse nunca es la solución”

BLW, Montessori

Segundo mes de BLW

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Comenzamos el segundo mes de alimentación complementaria con la introducción de mango. Al principio se le resbaló de las manos porque estaba muy maduro. Los siguientes dos días opté por mangos dulces y maduros pero no tan suaves para que los pudiera agarrar mejor: funcionó.  Sigue leyendo “Segundo mes de BLW”

BLW, Filosofía Montessori, Lactancia, Maternidad, Montessori

Su primera comida

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Hace dos años exactamente, G. comió por primera vez. Aún recuerdo lo emocionada que estaba. Su alimentación fue libre de papillas: seguimos el método Baby Led Weaning (BLW) y recibimos la asesoría de Paola, una amiga nutricionista que nos dio un taller al respecto. El BLW no está reñido en lo absoluto con el método Montessori y después de dos años solo puedo estar agradecida con esta elección: mi hijo disfrutó y disfruta de la comida, prueba de todo, tiene una alimentación sana y balanceada, y se maneja con mucha autonomía en la mesa: usa vaso de vidrio desde el inicio de la alimentación complementaria, utiliza bastante bien los cubiertos (aún está aprendiendo a usar el cuchillo), se sirve sus alimentos y no hemos tenido nunca un mal rato por el tema comida. Esto último lo consideraba fundamental porque no quería que viviese lo que yo en la infancia: la obligación de comer y la imposibilidad de disfrutar de los alimentos. Después de dos años siento que la misión ha sido cumplida. Del primer año de su alimentación guardé un diario y, por pedido de algunas amigas, voy a hacer entradas que resuman mes a mes lo que fue nuestro primer año de alimentos. Sigue leyendo “Su primera comida”