
“¿Qué edad tiene? ¿Ya gatea?” “¿Ya camina?” “¿Hasta cuándo le vas a dar el pecho? Ya está grande.” “¡Aún usa pañal! A los dos años ya debería ir solo al baño.” “Habla pero no se le entiende. Tú le traduces todo.” “A los niños se los deja en su cuarto, en su cama, se les dice hasta mañana, se apaga la luz y se cierra la puerta. Tienen que dormir solos cuanto antes.” Esas son las afirmaciones tipo reproche que cualquier madre puede escuchar. Y, entonces, hasta la más segura, ante la avalancha, duda. Para vencer la duda comienza a dar explicaciones como si se justificara. ¿Por qué debemos explicar nuestras decisiones de crianza? Sigue leyendo «Las malas madres»








