Maternidad

Un momento a solas

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Cuando mi hijo era un bebé pequeño hubo muchas veces en que pude bañarme recién a la medianoche o a la madrugada. Muchos días en que cambiarme de ropa o comer caliente eran un privilegio. Poco a poco la situación mejoró: mi hijo comenzó a tener un sueño más regular y a ganar cada día más independencia. Además, hemos tenido la suerte de que un duendecito guardián llega todas las mañanas a ordenarnos la casa y, de alguna forma, la vida: nos prepara comida, está pendiente de lo que falta, le encargo pagar algunas facturas o hacer ciertas compras. Sigue leyendo «Un momento a solas»

Montessori

Enojarse nunca es la solución

– Te espero abajo, no te olvides de traer tus medias.

– Ya, mami.

Tres minutos después al ver que G. no bajaba, subí a buscarlo. Nuestro plan era salir a pasear por los alrededores de la casa, como todas las tardes. Un momento que, además, nuestra perra espera con ilusión. Entré a la habitación y me encontré con el foami desarmado. Tenía dos opciones: enojarme o no enojarme; reprender o encontrar una alternativa creativa.

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Recetas

Pan casero (receta)

Ingredientes

1 ¼ de agua tibia

1 ½ cucharadita de miel de abeja

1 ½ cucharadita de levadura seca

2 cucharadas de aceite de oliva

2 tazas de harina integral

2 tazas de harina semintegral (también puede ser harina todo uso)

1 ½ cucharaditas de sal

 

Preparación

En un bol grande, mezclar la miel de abeja con agua. Añadir la levadura seca. Dejar en reposo por cinco minutos.  Colocar la harina, el aceite y la sal. Mezclar en el bol con la mano hasta que no se pegue en las manos. Amasar en una superficie limpia hasta que se la masa tenga una apariencia uniforme. Le damos la forma de una bolita y la colocamos en un bol untado de aceite, ponerle aceite también en la parte superior. Cubrir el bol con un trapo húmedo o papel plástico. Dejar que la masa repose por una hora o hasta que doble su tamaño. La sacamos del recipiente, la llevamos a la superficie plana (en la cual ponemos un poquito de harina) y doblamos la masa hasta darle la forma que queremos (rectángulo, por ejemplo). La ponemos en un molde previamente untado en aceite. Nuevamente tapamos el molde con papel plástico o un paño húmedo y dejamos que la masa leude por una hora. La masa va a doblar su tamaño. La metemos al horno precalentado a 190 grados centígrados. En el horno estará entre 50-55 minutos. Una vez cumplido el tiempo, sacamos el pan del horno y lo dejamos enfriar, al menos, treinta minutos.

 

¡Buen provecho!

 

 

 

BLW, Montessori

Segundo mes de BLW

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Comenzamos el segundo mes de alimentación complementaria con la introducción de mango. Al principio se le resbaló de las manos porque estaba muy maduro. Los siguientes dos días opté por mangos dulces y maduros pero no tan suaves para que los pudiera agarrar mejor: funcionó.  Sigue leyendo «Segundo mes de BLW»

BLW, Filosofía Montessori, Lactancia, Maternidad, Montessori

Su primera comida

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Hace dos años exactamente, G. comió por primera vez. Aún recuerdo lo emocionada que estaba. Su alimentación fue libre de papillas: seguimos el método Baby Led Weaning (BLW) y recibimos la asesoría de Paola, una amiga nutricionista que nos dio un taller al respecto. El BLW no está reñido en lo absoluto con el método Montessori y después de dos años solo puedo estar agradecida con esta elección: mi hijo disfrutó y disfruta de la comida, prueba de todo, tiene una alimentación sana y balanceada, y se maneja con mucha autonomía en la mesa: usa vaso de vidrio desde el inicio de la alimentación complementaria, utiliza bastante bien los cubiertos (aún está aprendiendo a usar el cuchillo), se sirve sus alimentos y no hemos tenido nunca un mal rato por el tema comida. Esto último lo consideraba fundamental porque no quería que viviese lo que yo en la infancia: la obligación de comer y la imposibilidad de disfrutar de los alimentos. Después de dos años siento que la misión ha sido cumplida. Del primer año de su alimentación guardé un diario y, por pedido de algunas amigas, voy a hacer entradas que resuman mes a mes lo que fue nuestro primer año de alimentos. Sigue leyendo «Su primera comida»

Maternidad

No te quejes, no compares, no compitas

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Tres son los grandes ladrones de energía de las mujeres: quejarse, competir y compararse. Las tres C, por sus iniciales en inglés (complain, compite, compare). Esa es una de las enseñanzas de Kundalini Yoga que más atesoro. Cuando me siento cansada o enojada me doy cuenta de que estoy quejándome, cuando algo me entristece seguro que estoy comparando o comparándome, cuando siento algo de ansiedad casi siempre es porque estoy compitiendo. Las comparaciones no siempre son con otras personas, también se dan hacia situaciones: creemos que estuvimos mejor antes de tal o cual evento, o que estuviésemos mejor si tal o cual cosa pasara; competimos también por tener más de lo que ya tenemos sin recordar lo agotador que resulta mirar hacia un futuro irreal. En general, esas comparaciones, quejas y competencias pasan solo en nuestra cabeza porque cuando estamos enfocadasni competimos, ni nos quejamos, ni comparamos, nos concentramos en el presente y en nosotras mismas. Sigue leyendo «No te quejes, no compares, no compitas»

Maternidad

Ser madre a veces duele

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Duele el parto. Y duele también la cesárea. Duelen los pezones sangrantes. Duelen las noches sin dormir. Duelen las dudas, los reproches, las comparaciones. Duele el cansancio, la falta de tiempo, el cambio de prioridades. Duele sentirse un poco perdida. Duelen las ganas de salir corriendo. Duele quedarse quieta. Duele perder la paciencia. Duele cuando se lastiman. Duele cuando les duele. Duele cuando los extrañas, cuando no los tienes, cuando los pierdes. Duele no entender nada. Duele salir a trabajar o decidir no hacerlo. Duele ver a todo el mundo seguir con sus metas. Duele mirarse al espejo con los kilos de más o los de menos. Duele quejarse, duele quedarse en silencio. Sigue leyendo «Ser madre a veces duele»

Maternidad, Montessori

Las malas madres

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“¿Qué edad tiene? ¿Ya gatea?” “¿Ya camina?” “¿Hasta cuándo le vas a dar el pecho? Ya está grande.” “¡Aún usa pañal! A los dos años ya debería ir solo al baño.” “Habla pero no se le entiende. Tú le traduces todo.” “A los niños se los deja en su cuarto, en su cama, se les dice hasta mañana, se apaga la luz y se cierra la puerta. Tienen que dormir solos cuanto antes.” Esas son las afirmaciones tipo reproche que cualquier madre puede escuchar. Y, entonces, hasta la más segura, ante la avalancha, duda. Para vencer la duda comienza a dar explicaciones como si se justificara. ¿Por qué debemos explicar nuestras decisiones de crianza? Sigue leyendo «Las malas madres»

Maternidad, Montessori

La respuesta a todas las preguntas

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¿Por qué mi hijo no me hace caso? ¿Cómo hago para que coma? ¿Qué técnica uso para que duerma toda la noche? ¿Qué hago para que no se meta papel a la boca, para que no se moje, no se ensucie, para que hable, para que no lance cosas, para que no le jale la cola al gato? La lista de cosas que queremos que hagan o no hagan los niños es larga. La frustración de no lograr nuestro cometido es enorme. Y sí, una y otra vez, se repiten las mismas preguntas resumen: ¿qué estoy haciendo mal? ¿cómo logro que mi hijo haga lo que yo quiero?  Sigue leyendo «La respuesta a todas las preguntas»

Montessori

¡Chao pañales!

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El control de esfínteres no es algo que sucede de un día al otro. Es un proceso que resulta de la maduración fisiológica y psicológica del niño, que se va construyendo lentamente durante meses y que tarda varias semanas en consolidarse. El control de esfínteres se produce, en general, a partir de los dos años y medio de edad. No es algo que se pueda aprender. Entonces, ¿es necesario entrenar a los niños para que usen el baño? ¿Cómo saber cuándo están listos? ¿Qué debo hacer cuando llegue el momento?

En una entrada anterior, les contaba la primera parte de este proceso. En nuestro caso comenzó a los dieciocho meses cuando (y esa es la primera señal) mi hijo pudo identificar con claridad el pipí y el popó, lo sólido y lo líquido, pero siguió usando pañales porque no controlaba sus evacuaciones, solo las nombraba y diferenciaba. También pudo observar lo propio en sus mascotas y otros animales.  Sigue leyendo «¡Chao pañales!»