Maternidad

Un niño

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A las 14 semanas de embarazo, por la ecografía de rutina, supe que serías un niño. Lloré y lloré. No paré de llorar durante horas. Poco a poco fui poniendo en orden mis emociones. ¡Un niño! ¡En mi vientre crecías tú y eras un niño! Sonreí y enfrenté los temores.

Me sentí intimidada por el reto de criar un niño en un contexto tan sexista y violento. En cada esquina se vende lo que sea casi siempre acompañado de la imagen de una mujer. El mensaje no deja dudas: el cuerpo femenino es un objeto que se puede comprar como si fuese una hamburguesa. El deseo masculino se equipara al hambre que debe ser saciada.  Sigue leyendo «Un niño»

Maternidad

Hay que prevenir el abuso sexual infantil

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El horror no necesita adjetivos. Es tan grande su sustancia que basta nombrarlo para evidenciar lo que nos resulta atroz. Ese horror ha aparecido mucho más de lo que hubiésemos querido en los titulares de los periódicos durante este año: son muchos, cientos, miles de niños abusados sexualmente en sus escuelas o casas. No necesitamos detalles, el enunciado es más que suficiente para demostrar el espanto.  Sigue leyendo «Hay que prevenir el abuso sexual infantil»

Maternidad

Respira

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Tú, yo. Entra, sale. Inhala, exhala. Finito, infinito. Lleno mis pulmones de aire, sostengo y lo devuelvo. Tú, aire, entras. De mí, aire, sales. Si respiramos estamos vivos. Estamos vivos porque respiramos. Cerrar los ojos y respirar con consciencia me regresa a esa verdad fundamental: estoy viva.

En general, respirar más que un acto consciente es un acto mecánico. No nos detenemos a observar cómo respiramos. Solo cuando la respiración cambia, reparamos en ella: cuando la nariz tapada nos dificulta la entrada o salida de aire, cuando el gemido de un suspiro nos vacía el pecho, cuando el llanto nos obliga a tomar y soltar aire por la boca o cuando el ejercicio nos acelera el pulso y la respiración. Sigue leyendo «Respira»

Maternidad

El regreso de mi luna

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Después del parto, las mujeres sangramos durante varios días. Algunas de nosotras, semanas. Son días sin sueño, con el vientre hinchado por la retención de líquidos y el útero volviendo a su tamaño normal. Son días de cansancio y malestar: duele el cuerpo por el esfuerzo del parto o por la herida de la cesárea. Y se suman, el sangrado potente, la leche que se riega, los pezones que duelen, las emociones que florecen y que una no alcanza a ponerlas en orden con rapidez o acierto. Pero todo pasa: los líquidos fluyen, la lactancia se consolida, la oxitocina elimina el cansancio y el sangrado desaparece por meses.

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BLW, Montessori, Recetas

Recetas sin azúcar

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Desde que iniciamos la alimentación complementaria, me preocupó lo que vendría después del año, una vez que ya pudiera incluir en la alimentación azúcar y sal. La sal no me preocupaba tanto como el azúcar. A los niños, cualquier persona les ofrece -sin mucho pensarlo- pasteles, caramelos y jugos con altísimos contenidos de azúcar. En lo personal, no la consumo desde hace quince años porque es nociva: no solo es la gran causante de caries si no también de obesidad y malnutrición infantil pero también genera una adicción enorme: da un subidón de energía y cuando desaparece, se quiere más.

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Maternidad, Montessori

El berrinche de mamá

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G. tiene una canasta llena de pelotas de diversos colores y texturas. Son, más o menos, cincuenta pelotas. Esa canasta, un buen día, se convirtió en asunto de conflicto. Todas las noches, antes de ir a dormir, él las regaba por el suelo, yo lo animaba a recogerlas, él se negaba a hacerlo. Lo dejaba pasar mientras arreglábamos alguna otra cosa y cuando decía: “ahora, a recoger las pelotas”, se paraba en una esquina, me veía y no se movía. Se volvió un reto: opté por esperarlo, nada; le pedí que me las pasara pero me veía con indiferencia; le expliqué que mientras las pelotas estuviesen en el piso no podíamos pasar a otra actividad, que debíamos cerrar una para seguir con otra, nada. No había manera de que las recogiese y yo no entendía qué pasaba. Él siempre había sido muy ordenado y no había –hasta entonces- necesitado pedirle siquiera que recogiera algo porque lo hacía por su propia voluntad. Su negativa era solo con las pelotas porque si se le había olvidado alguna otra cosa fuera de su sitio, bastaba con hacérselo notar para que lo pusiera en su lugar. Pero ¿y las pelotas? Sigue leyendo «El berrinche de mamá»

Lactancia, Montessori

Llegaron los dientes

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La dentición comienza antes de que podamos ver el primer diente. En la mayoría de niños aparecen entre los seis y siete meses pero hay a quienes le salen antes (3-4 meses) o mucho después: cuando ya tienen un año. Son casos normales. La aparición de los dientes supone una serie de nuevas acciones: ¿qué hacer ante los mordiscos?, ¿cómo limpiar los dientes?, ¿hay síntomas?, ¿cuándo visitar al odontopediatra? De nuestra experiencia y aprendizaje hablaremos en esta nota.  Sigue leyendo «Llegaron los dientes»

Maternidad

Las mujeres que admiro

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Antes de ser madre tenía una admiración especial por cierto tipo de mujeres: por un lado, aquellas que irradiaban mucha seguridad en sí mismas, que hablaban claro y directo, que se sentían contentas con su carrera profesional porque las hacía sentir útiles y con posibilidades de transformar el mundo. Admiraba también (y sigo admirando, claro) a las mujeres que no se detuvieron ante nada: rompieron los prejuicios religiosos, sociales o políticos de sus familias o la sociedad y siguieron adelante, mujeres que dejaron huella y que hicieron mi realidad mucho más fácil. Nunca olvido que también somos el resultado de la historia, que si tuve acceso a la educación, el divorcio o el trabajo remunerado fue porque en su momento una mujer peleó por ello. Antes de ser madre también veía con admiración a las mujeres serenas, que mostraban paz interior, que habían dado un cambio radical para vivir más simple y dedicadas a lo que las hacía felices sin pensar mucho en competir o ganar. Había cierto misterio en ellas, algo que no podía descifrar, aún.  Sigue leyendo «Las mujeres que admiro»

Maternidad

Callar, amar y recibir

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Como El monstruo de colores, un niño de dos años tiene las emociones confusas. El personaje del bello cuento de Anna Llenas no distingue el miedo de la tristeza ni la rabia de la alegría. Entonces, hay quien lo ayuda a poner sus sentires en orden, a distinguirlos, a representarlos con un color. Así es un niño de dos años: un revoltijo de emociones.  Sigue leyendo «Callar, amar y recibir»

Maternidad, Montessori

Ahora lo lanza todo al suelo…

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Llega un momento en la vida de toda madre y de todo padre en que desarrollamos una tendencia casi natural a “recogerlo todo del suelo”. Nuestros bebés comienzan -por ejemplo- a tirar comida, no porque se les escurre de las manos, la arrojan con la intención de verla caer. Conforme crecen hay periodos en que se detienen pero luego retoman esta actividad e incluyen en ella nuevos objetos, muchas veces pesados. ¿Qué hacer? ¿Cómo detenerlos? Lo único que podemos hacer es alentarlos. Sí, dejarlos, brindarles posibilidades. Porque si los interrumpimos estaremos entorpeciendo su desarrollo motriz.  Sigue leyendo «Ahora lo lanza todo al suelo…»